viernes, 15 de junio de 2012

Una reflexión exagerada para un día gris.

No sé si a todos les pase alguna vez... ya había dicho que de un tiempo para esta fecha, abrí los ojos y me volví una persona un poco más sensible a lo que sucede alrededor. Este día es de esos en donde soy hipersensible y pareciera cargo el peso del mundo en mis hombros. Lo sé, es completamente exagerado e irreal cuando no he conocido el verdadero sufrimiento, pero hoy mi capacidad de empatía es mayor a otros días. 

También quién me manda. Dado el periodo electoral en mi país, me he unido al grupo de personas apasionadas por el tema, he estado leyendo mucho sobre las tragedias orquestadas por el gobierno. En especial porque este año se han generado varios movimientos y movilizaciones derivadas de la relación candidato-votante. No entraré en detalles. Las cuestión es que entre esas tragedias se encuentra una sucedida en el estado de Chiapas, en una comunidad llamada Acteal. Alguna vez, no me pregunten cómo llegué ahí, leí una nota sobre lo sucedido. Explicaban todo el contexto en el que se dio. Pero el día de hoy, compartieron una imagen para no olvidar lo sucedido por el partido que estuvo en el poder por 70 años. La intención era recordar la matanza de Tlatelolco en 1968, la tragedia de los indígenas en Acteal 1997 y la represión en San Salvador Atenco 2006. 

El problema es que hoy, precisamente hoy que ando en modo sufrimiento, se me ocurre ver un documental sobre Acteal, además de un reportaje de Ricardo Rocha. Lamentablemente, él visitó el campamento de refugiados 15 días antes de la tragedia, denunció el hecho, trataron de avisar a las autoridad sobre el peligro que corría esa comunidad y NADIE hizo caso, nadie hizo nada por ayudarlos. En ese reportaje, los indígenas estaban resguardados en un campamento improvisado, mojados, sin ropa ni calzado porque habían incendiado sus casas. La imagen más impactante para mí y que me oprimió el corazón, fue la de un niño como de 5 años, empapado por la lluvia, vestido sólo con una playerita y una bermuda, trataba de cubrirse del frío con sus pequeñas manos alrededor de sus brazos, completamente encogido creo que vi el rostro de la inocencia sumida en el dolor y el miedo. Y en verdad, en días como hoy me queda menos claro por qué arremeter contra esa gente, la más inocente, la más indefensa. El propio Ricardo Rocha fue muy emotivo al decir que no sabía quién había sobrevivido dos semanas después al ataque. Mataron a 45 personas congregadas en una Iglesia, cuando oraban porque la paz llegara al Estado. ¿Qué puede pasar por la mente de un hombre que ordena matar a sangre fría?, ¿cómo pueden hacer oídos sordos a las peticiones de ayuda?, ¿cómo pueden dormir o comer tranquilos después de esto?

En día como hoy me avergüenzo de la raza humana y de formar parte de ella. En días como hoy no me cabe en la cabeza tanta injusticia, tanto dolor, tanto miedo innecesario. No lo entiendo. Es como la parte de la Ecología. Las grandes empresas destruyen el mundo para obtener mucho dinero. Algunos empresarios poseen una riqueza que les permitiría vivir desahogadamente hasta 3 generaciones de su familia, si no es que más, y de qué va a servir todo ese dinero cuando no tengamos agua potable, no haya tierra donde sembrar y los animales estén extintos. De qué sirve tanto dinero si cuando te mueres, los gusanos te comen igual que a los demás. No sé, todo eso me enferma. 

Debería hacer algo más activo que sólo compartir en mi muro la información para ser recordada. Creo que una buena acción al día se queda demasiado corta. Y agradezco (aunque no me conozcan ni les interesen) a todas esas personas con un gran temple, con una gran capacidad de servicio que es capaz de ayudarlos. Me encantaría tener mucho más dinero para hacerles llegar ayuda, víveres, ropa. No lo sé... es una reflexión exagerada para un día medio gris. Espero mañana despertar de mejor humor y con más energía. 

Los días negros también pasan... 


domingo, 3 de junio de 2012

Volviendo a la estudiada

Me he perdido un poco en la inmensidad de una mala distribución del tiempo. Es gracioso, a principio de año, yo pensaba tener algo así como una vida calmada, en donde sólo rezara porque me cayera más trabajo. Sin embargo, a la par de mi visión "optimista" del mundo 2012, decidí seguir buscando maestrías, tal vez ahora si podría conseguir una beca interesante para estudiar más que trabajar.

Así pues, comencé con mi búsqueda y di con un par. Una en mi alma máter y la otra en la Universidad Autónoma de mi ciudad. La primera opción no era tan interesante, pues estudiar tiempo completo, para recibir una manutención que se iba a destinar en su totalidad al pago de colegiatura - tomando en cuenta el 70% de "descuento" dado por ser ex alumna - no es precisamente algo deseable; en cambio la segunda opción era el pago del curso de preparación, para después gozar de la ayuda económica por estudiar y ya. Así pues, con todo el nervio del mundo por ser un proceso diferente a los que ya había comenzado en otro lado, inicié la gestión para quedarme en la Universidad Autónoma.

En mi trabajo sólo me dieron dos materias, pocas horas a la semana. Me apaniqué un poco porque mayor tiempo libre equivale a menor ingreso. Después, cuando me dieron los resultados del examen de admisión y la entrevista, fui seleccionada para entrar al cursos de preparación. Me emocioné mucho, no quise hacer demasiado alarde - todavía no me la creo del todo - porque todavía falta pasar todos los exámenes. La cuestión es que cambió toda mi dinámica. 

Apenas me da tiempo de leer, preparar clase y revisar todo lo que les dejo de tarea. Si hay quienes pueden con el paquete, quiero suponer que yo puedo con el paquete, aun así me ha costado volver a acomodarme a la cantidad de trabajo. No he sabido organizarme del todo y heme aquí en domingo, sacando las calificaciones del parcial. Sólo escribo para despejarme un poco. 

Así pues, mi reto será volver a ordenarme, leer todo el material, poder ser de nuevo una estudiante responsable, después de todo, debo predicar con el ejemplo. 

Es hora de seguir calificando...